La propuesta reggiana

La aventura educativa de Reggio Emilia inicia en el año 1945 cuando al finalizar la Segunda Guerra Mundial algunos grupos de mujeres, ayudadas por gente del pueblo, construyen con sus propias manos las primeras escuelas infantiles; las cuales consideraban esenciales para reconstruir y afianzar una sociedad democrática. Este firme propósito llevó a Loris Malaguzzi a participar en este esfuerzo colectivo a favor de la niñez.

La calidad de esta propuesta educativa se fundamenta en que, partiendo de la escucha atenta, del respeto y del reconocimiento del potencial de los niños y de las niñas, es capaz de legitimar su derecho a ser educados en contextos pensados y construidos de acuerdo con sus capacidades. Es por ello, que la finalidad de esta propuesta, desde sus inicios, ha sido la creación de condiciones de aprendizaje que aumenten y desarrollen el pensamiento a través de lenguajes expresivos, comunicativos y cognitivos.

El enfoque Reggio Emilia privilegia el aprendizaje sobre la enseñanza. El niño nace con infinidad de potencialidades y expresiones que se estimulan unas con otras. La enseñanza debe facilitar el descubrimiento y ayudar a desarrollar los talentos que hay en el niño. El niño es portador de teorías, competencias, preguntas y es un activo protagonista de sus propios procesos de crecimiento, el papel de la educación no se configura como un simple acto de transmisión de saberes y capacidades, sino como un complejo proceso de construcción de los mismos.

Así mismo, esta propuesta educativa se basa en dar a los niños todas las posibilidades de creación, conocimiento y expresión, para que sean ellos los formadores de su propia cultura. Por lo tanto, Reggio Emilia es mucho más que llevar el arte a la sala de clases, tiene que ver con el compromiso completo de la comunidad en la enseñanza de los pequeños, para facilitar su comunicación e intercambio con el mundo.

Reggio Emilia se ha hecho famosa en el mundo por su enfoque educativo para niños de 0 a 6 años. Ha sido fuente de inspiración para cientos de centros educativos de la primera infancia que se han creado en todos los continentes y en una amplia diversidad de contextos. Esta experiencia pedagógica es objeto hoy de múltiples seminarios de estudio y profundización, celebrados tanto en Reggio como en otros países. Reggio es un emblema y ejemplo de una aplicación inteligente y, sobre todo, una imagen de esperanza. La pedagogía de Loris es un ensalzamiento del optimismo, de la alegría y de la esperanza.

El arte y los 100 lenguajes del niño

Loris Malaguzzi, menciona que los niños poseen 100 lenguajes, con ello no sólo se refiere al lenguaje plástico, músico, matemático, etc. expresados de manera aislada, sino a la integración y a la interrelación de dichos lenguajes. 

Es de esta manera que cuando un niño realiza cualquier actividad artística no solamente esta desarrollando su lenguaje plástico, puede al mismo tiempo tener una experiencia matemática, espacial, topológica agregando un componente motriz al tomar ciertas posturas con su cuerpo.

 El arte entonces no es únicamente una expresión plástica, sino una expresión en toda la extensión de la palabra, donde se articulan los 100 lenguajes sin la separación que nosotros los adultos queremos ver de las distintas disciplinas.